¿Cuál es la realidad de la industria de la moda HOY?
Justo antes de empezar la temporada de fin de año, desde Inexmoda queremos ofrecerte un panorama de la moda colombiana y cómo esta juega en el tablero de la moda latinoamericana y global.
Vamos de lo general a lo particular…
El mercado latinoamericano de vestuario, accesorios y calzado alcanzó en 2025 un tamaño de USD 124.578 millones. Dentro de este panorama, Colombia representa el 6,8%, equivalente a USD 8.494 millones, consolidándose como un jugador relevante en la región. En materia de comercio exterior, el país exporta anualmente cerca de USD 511 millones en confecciones y USD 213 millones en textiles. Al mismo tiempo, importa USD 686 millones en confecciones y USD 1.638 millones en textiles, lo que mantiene una balanza comercial negativa.
Sin embargo, las marcas nacionales han logrado posicionarse en mercados internacionales, donde el mayor poder adquisitivo permite mejorar la ecuación costo–precio y proyectar un crecimiento sostenido.
Latinoamérica presenta oportunidades. Mientras que Asia Pacífico representa el 54% de la población global, Medio Oriente y África representan el 22%, Latinoamérica representa el 8%. El reto de la región está en lograr que la participación del mercado de vestuario (que es del 6%) se acerque a la cifra de participación de la población. Esto será posible gracias al desarrollo de las condiciones de vida de la región y al aumento de clase media, lo que permitiría además el incremento del gasto per cápita anual que actualmente se encuentra en 125 dólares. Las proyecciones de crecimiento anual hasta 2025 (3%) son favorables y de ocurrir, confirmarían una tendencia que viene desde 2019 (3% crecimiento histórico anual 2019-2024). La estrategia retail también abre oportunidades debido a que la participación física aún pesa un 87% al tiempo que el aumento de formalización de plataformas y canales permitiría un incremento de la participación e-commerce (13%).
Ahora, hagamos zoom en Colombia:
En agosto de 2025, el gasto de los hogares colombianos en moda alcanzó los 2,93 billones de pesos, lo que representa un aumento del 12,47% frente a agosto de 2024. En términos reales, este crecimiento fue del 8,11%, mientras que en los precios se observó un incremento del 4,03%.
En julio y agosto, se ha observado un incremento sostenido en el gasto de los hogares que ha sido impulsado por una mayor liquidez en el mercado y el pago de primas a finales de junio, junto con un repunte en la colocación crediticia, especialmente en el crédito de consumo. También contribuyó la dinámica del empleo, con una tasa de desempleo cercana al 8,6% y un aumento real del salario mínimo. El mayor disponible, ha contribuido a que los hogares puedan acceder a otro tipo de bienes diferentes a la canasta básica, como los durables, que incluyen vehículos, electrodomésticos, equipos tecnológicos y productos del Sistema Moda como ropa y calzado.
¿Y cómo está el comercio exterior?
En términos de comercio exterior, los retos no son menores. Colombia cuenta con una balanza comercial negativa, lo cual, aunque hoy se presenta como una desventaja, puede convertirse en una oportunidad invaluable para la industria de la moda.
Las exportaciones del sector textil entre enero y julio de 2025 disminuyeron -7,6% en valor, y -11,0% en volumen. Mientras tanto, las importaciones crecieron un 19,8% en términos nominales entre enero y junio de 2025, y en volumen el incremento fue del 20,9%.
Por su parte, las exportaciones del sector confecciones entre enero y julio de 2025 aumentaron 4,4% en valor, y 7,6% en volumen. Mientras tanto, las importaciones crecieron un 12,34% en términos nominales entre enero y junio de 2025, y en volumen el incremento fue del 27,0%.
¿CUÁLES SON LOS CAMBIOS QUE ESTÁ EXPERIMENTANDO EL CONSUMIDOR COLOMBIANO?
UN CONSUMIDOR HIPERSEGMENTADO
La pandemia nos ha dejado un consumidor colombiano hipersegmentado, ya no es posible hablar de un solo perfil de consumidor, sino de múltiples microperfiles con intereses, valores y hábitos muy distintos entre sí. No se agrupan solo por edad, género o nivel socioeconómico, sino por estilos de vida, aspiraciones, pasiones y hasta causas sociales. Un mismo consumidor puede ser tradicional en algunas categorías y disruptivo en otras, obligando a las marcas a diseñar propuestas personalizadas, flexibles y dinámicas.
El consumidor colombiano ha adoptado estilos de vida donde el confort gana protagonismo. Aquí se abren oportunidades interesantes para todas las marcas de moda que abracen dentro de su ejercicio conceptos de bienestar y wellness. Las categorías como el confort wear y el leisure wear ganan fuerza por la búsqueda de ropa con diseño, comodidad y funcionalidad.
Las estructuras familiares han cambiado significativamente en los últimos años, vemos ahora composiciones más diversas y heterogéneas donde las mascotas y las plantas toman relevancia. La participación demográfica de niños y adolescentes entre los 0 y los 14 años ha disminuido impulsando a las marcas del segmento infantil a reinventarse y ser sostenibles en el tiempo, no vía volumen, sino a través de una oferta smartwear con un mayor valor agregado que combine la estética y los procesos productivos conscientes.
En términos geográficos, el 65% del mercado se concentra en 13 ciudades principales, con predominio de hábitos conservadores. Sin embargo, un 8% se identifica como consciente y disruptivo, reflejando la diversidad y transición del mercado urbano colombiano.
UNA OPORTUNIDAD POR EL AUGE DEL E-COMMERCE
El canal digital dejó de ser un complemento y se convirtió en un acelerador clave del crecimiento de las marcas. La pandemia marcó un antes y un después: el e-commerce pasó de representar un 5% de las ventas a un 15%, y aunque hoy se estabiliza en un 12%, abrió la puerta a una nueva mentalidad. En países como Estados Unidos la participación ya alcanza el 40% y a nivel mundial el 30%, lo que evidencia cuánto tenemos por aprender de modelos como el chino y el estadounidense. En Colombia, plataformas como Mercado Libre han tomado fuerza, mostrando que el comercio electrónico es una convicción estratégica más que una obligación coyuntural.
El retail físico, sin embargo, conserva un valor que lo digital no reemplaza: la experiencia viva, multisensorial y social que se activa en momentos especiales. Tras el encierro de la pandemia, vivimos un “rebote” que se tradujo en nostalgia por las fiestas, las reuniones y hasta en la reinterpretación de estéticas rebeldes como la ola punk. Allí, lo físico volvió a brillar como un espacio de conexión, pero con un consumidor más consciente y exigente. La rivalidad entre digital y físico se diluye en un modelo de omnicanalidad extendida, donde lo virtual potencia la conveniencia y la personalización, y lo presencial ofrece emoción y cercanía.
Hoy la tecnología se convierte en el puente que articula ambos mundos. La Inteligencia Artificial y la realidad aumentada ya permiten predecir la demanda, reducir la sobreproducción y diseñar experiencias de usuario más precisas. Lo digital se proyecta como un ecosistema vivo que convive con lo físico, y la tarea de las marcas en Latinoamérica es definir una postura clara: aprender de los grandes jugadores globales, pero adaptando el camino a nuestras realidades culturales y de consumo. La verdadera ecuación de crecimiento no está en elegir entre digital o físico, sino en integrar ambos de manera inteligente, sostenible y centrada en las personas.
EL TALENTO HUMANO: UN DESAFÍO INELUDIBLE
El Sistema Moda colombiano enfrenta un reto estructural de talento humano. La industria enfrenta una crisis de mano de obra, con un déficit estimado en 250.000 empleados para cubrir la demanda nacional. Esta problemática se explica por:
- Falta de personal calificado: escasez de operarios con experiencia en maquinaria y oficios especializados (ejemplo: marroquinería en Cúcuta).
- Condiciones laborales poco atractivas: informalidad, bajos salarios y alta rotación.
- Cambio generacional en aspiraciones: los jóvenes priorizan alternativas digitales (plataformas de contenido, marketing multinivel, trading, apuestas en línea), percibidas como más flexibles y rentables frente a la rigidez y exigencia física del sector confección.
De acuerdo con un estudio de la CEPAL y Ayuda en Acción (2024), hacia 2030 más de 640.000 jóvenes latinoamericanos migrarían de la manufactura hacia los servicios, confirmando un cambio estructural en la fuerza laboral. Esto intensifica el desafío del sector para atraer y retener talento, obligando a las empresas a dignificar el empleo en confección con mejores condiciones, rutas de crecimiento y un reposicionamiento atractivo para las nuevas generaciones.
AHORA, ¿CUÁLES SON LAS TRES RECOMENDACIONES QUE TE HACEMOS PARA RESPONDER A ESTE CONTEXTO GLOBAL, REGIONAL Y LOCAL?
- CONOCER Y CONQUISTAR A UN CONSUMIDOR DIVERSO Y CAMBIANTE: las marcas deben pasar de una lógica masiva a estrategias flexibles y dinámicas que atiendan micro perfiles con diferentes estilos de vida, aspiraciones y valores. Esto implica desarrollar productos que integren diseño, comodidad y funcionalidad, conectar con narrativas de bienestar y lifestyle, y reinventar categorías como la infantil bajo modelos de mayor valor agregado y sostenibilidad.
- APOSTAR POR UNA OMNICANALIDAD INTELIGENTE Y TECNOLÓGICA: el reto no es elegir entre lo digital o lo físico, sino integrar ambos mundos. El e-commerce se consolidó como motor de crecimiento, pero el retail físico sigue siendo un espacio clave para la conexión emocional y experiencial. La tecnología se convierte en la herramienta para anticipar la demanda, optimizar la producción y crear experiencias más personalizadas. La clave está en aprender de los referentes globales y adaptar esos modelos a la cultura y realidad colombiana.
- REVALORIZAR EL TALENTO HUMANO COMO MOTOR DEL SISTEMA MODA: la sostenibilidad del sector depende de atraer, formar y retener talento. La industria enfrenta un déficit estructural de mano de obra que solo podrá resolverse si las marcas dignifican los oficios de la moda, ofrecen condiciones competitivas y construyen rutas de crecimiento que seduzcan a las nuevas generaciones. Reposicionar los oficios de la confección y la manufactura como trabajos creativos, innovadores y culturalmente valiosos será clave para garantizar el futuro de la moda en Colombia.
El consumidor colombiano está cambiando y, con él, la manera en que las marcas deben pensar, crear y relacionarse. No se trata solo de diseñar moda, sino de interpretar estilos de vida, integrar tecnología con propósito y reconocer que el talento humano es el activo más valioso del sistema.
El futuro de la moda en Colombia dependerá de la capacidad de las marcas para leer esta nueva realidad con agudeza y responder con propuestas relevantes, sostenibles y cercanas. La invitación es clara: más que seguir tendencias, es momento de anticiparlas, moldearlas y, sobre todo, construir desde la autenticidad un camino que conecte con el consumidor y proyecte al país como un referente en la industria global.



