El regreso a clases representa una oportunidad fundamental para que los niños refuercen habilidades como la concentración, la motricidad y la comunicación a través del juego creativo y sensorial. Especialistas y educadores destacan que el uso de herramientas como las masas moldeables de Play-Doh facilita la transición al aula, permitiendo a los alumnos aprender de forma práctica, mejorar su coordinación bimanual y expresar emociones que no logran verbalizar, lo que reduce la frustración durante su adaptación al ritmo académico.
- Desarrollo de habilidades integrales: El regreso a clases es el momento perfecto para fortalecer la concentración, la creatividad, la motricidad y la comunicación en la infancia.
- El valor del «aprender haciendo»: Incorporar actividades de juego manual en la rutina escolar y el hogar favorece la adaptación al ritmo académico y el desarrollo cognitivo.
- Herramienta de expresión emocional: El uso de masas moldeables permite que los niños expresen sentimientos que no pueden verbalizar, reduciendo significativamente la frustración durante la transición al aula.
- Respaldo de especialistas: Psicólogos y educadores validan el juego creativo (como el uso de Play-Doh) como una estrategia pedagógica esencial para mejorar la lateralidad y la coordinación bimanual.
Especialistas recomiendan el juego creativo como herramienta clave para el regreso a clases de niños y niñas
El regreso a clases no sólo marca el inicio de un nuevo ciclo académico, sino también una etapa clave para reforzar habilidades fundamentales en niños y niñas, como la concentración, la creatividad, la motricidad y la comunicación. En este contexto, especialistas en educación y desarrollo infantil coinciden en que el juego creativo y sensorial cumple un rol central para acompañar este proceso de manera positiva y efectiva.
Psicólogos, terapeutas ocupacionales y educadores destacan que incorporar instancias de juego manual en la rutina escolar y en el hogar permite a los niños aprender haciendo, favoreciendo la adaptación al ritmo académico, el desarrollo cognitivo y la expresión de ideas y emociones.
En este escenario, una herramienta de juego creativo que ya están utilizando muchos colegios son las masas moldeables de Play-Doh presentes en los hogares desde hace más de 70 años y consolidadas como un recurso transversal tanto en el hogar como en espacios educativos y terapéuticos, al permitir que los niños exploren, creen y experimenten a través de sus manos. «El juego creativo junto con herramientas como las masitas Play-Doh permiten a los niños explorar su imaginación mientras fortalecen habilidades fundamentales para el retorno a clases, como la motricidad fina, la lateralidad, coordinación bimanual, estimulación sensorial, la cognición y la comunicación», señala Daniela Vergara, Directora del centro de estimulación y desarrollo infanto-juvenil NEURODIDACTIC.
Mientras que la profesora e influencer con más de 90.000 seguidores en Instagram, Fabiola Vásquez señala que: «El uso de herramientas de juego creativo, como las masas para moldear Play-Doh, es una estrategia pedagógica y emocional clave para facilitar la transición de los niños y niñas de vuelta al aula. A través del modelado, los niños pueden expresar lo que no pueden expresar con palabras, lo que reduce la frustración. Al ser un material «sin errores», fortalece la autoestima y la resiliencia del niño frente a nuevos desafíos.»
Las especialistas coinciden en que integrar el juego creativo en la preparación para el regreso a clases no solo favorece el aprendizaje académico, sino que también contribuye a generar experiencias más significativas, motivadoras y acordes a las necesidades del desarrollo infantil.
El juego creativo con masas moldeables como Play-Doh ocurre en lo simple: manos que amasan, aplastan y crean figuras. En ese proceso, los niños fortalecen la coordinación y la concentración, al mismo tiempo que pueden aprender de forma lúdica las letras del abecedario, los números, colores, las figuras geométricas y muchos otros conocimientos que se adquieren en la infancia.
Además, las expertas explican que a diferencia de otras dinámicas de aprendizaje, el modelado no tiene una forma «correcta», lo que permite equivocarse, volver a intentar y transformar una idea cuantas veces sea necesario, fortaleciendo la seguridad y la autonomía frente a nuevos desafíos escolares.


