La nueva campaña publicitaria de American Eagle, protagonizada por la actriz Sydney Sweeney, ha generado una ola de reacciones en redes sociales, un fuerte impacto en la opinión pública y una caída significativa en el tráfico hacia sus tiendas físicas.
Una campaña que buscaba impacto… y lo consiguió
A finales de julio, American Eagle lanzó su campaña “Sydney Sweeney Has Great Jeans” como parte de su estrategia para reposicionar su línea de jeans. En las imágenes y videos promocionales, la estrella de Euphoria aparece luciendo distintos modelos de la marca, acompañada de un eslogan que juega con la similitud en inglés entre jeans (pantalones vaqueros) y genes (herencia genética).
La intención creativa era vincular la idea de herencia y estilo con la marca, pero el mensaje fue interpretado de forma muy distinta por parte del público. Críticos en redes sociales acusaron la campaña de enviar un mensaje con connotaciones eugenésicas y de promover un ideal de belleza excluyente.
Del anuncio a la tendencia viral
La polémica se trasladó rápidamente a plataformas como TikTok, Instagram y X (Twitter), donde el hashtag de la campaña acumuló millones de visualizaciones en pocos días. El eslogan, lejos de apagarse, se convirtió en un meme recurrente y en el punto central de una tendencia universitaria conocida como el Jeans Trend, en la que estudiantes replicaban el estilo y la actitud de la campaña en videos coreografiados.
En muchas universidades, las hermandades femeninas aprovecharon la estética del anuncio para sus propios contenidos de reclutamiento, mientras que otros colectivos estudiantiles lo criticaron por el trasfondo político que consideraban implícito.
Respaldo y rechazo político
La controversia creció cuando figuras públicas y líderes políticos de distintos sectores tomaron partido. Algunos defendieron a Sweeney y a la marca como ejemplos de marketing atrevido, mientras otros criticaron duramente la campaña, acusándola de insensibilidad y de reforzar estereotipos dañinos.
El debate se amplificó en los medios de comunicación, generando un efecto paradójico: por un lado, American Eagle obtuvo una enorme exposición mediática y digital; por el otro, su reputación entre ciertos segmentos de consumidores se vio afectada.
Impacto en el mercado y las ventas físicas
El ruido mediático impulsó el valor de las acciones de American Eagle en la bolsa, con un repunte significativo en los días posteriores al lanzamiento. Sin embargo, el comportamiento de los consumidores en las tiendas físicas mostró otra cara de la moneda: la afluencia cayó un 3,9% en la primera semana completa tras la campaña y alcanzó una disminución del 9% en la semana siguiente, comparado con el mismo periodo del año anterior.
La caída fue más pronunciada que la de competidores del sector, como H&M, Gap o Abercrombie, lo que ha generado preocupación sobre el posible daño a la relación de la marca con su base de clientes habitual.
El dilema de American Eagle
Expertos en marketing advierten que la marca se encuentra en una posición compleja: si bien ha conseguido relevancia y conversación global, enfrenta el riesgo de que la polémica opaque su identidad de moda juvenil inclusiva y accesible. El reto inmediato será encontrar el equilibrio entre capitalizar el alcance viral y reconectar con los consumidores que se sintieron incómodos con el mensaje.
Por ahora, American Eagle mantiene la campaña activa en sus canales digitales, mientras la conversación continúa dividiendo opiniones y marcando un precedente sobre el poder —y los riesgos— de las estrategias publicitarias provocadoras.

