Alejo Peinado sonríe frente a la cámara, pero detrás de esa imagen que miles de personas ven cada día existe una historia de esfuerzo, lágrimas, fe y perseverancia.
Mucho antes de convertirse en uno de los creadores de contenido colombianos más reconocidos en redes sociales, su vida transcurría entre sueños artísticos y una realidad llena de dificultades. Nacido en Medellín, estudió actuación y llegó a tener una experiencia en televisión. Sin embargo, tras ese primer acercamiento al mundo artístico, tuvo que enfrentarse a una etapa compleja trabajando en empleos alejados de sus verdaderas pasiones.
«Trabajé en oficinas como asistente de seguridad y salud en el trabajo mientras luchaba por ser influencer. Nadie veía mis videos y era muy frustrante. Lloraba mucho en los baños de las empresas donde trabajé y le pedía a Dios una oportunidad para darme a conocer», recuerda.
Durante años grabó contenido junto a sus amigos, convencido de que había nacido para dedicarse al arte. Aunque los resultados tardaron en llegar y las dificultades económicas eran constantes, nunca dejó de creer en sí mismo.
Todo comenzó a cambiar en 2020, cuando descubrió que las redes sociales podían convertirse en una plataforma para mostrar su talento. Inspirado por el trabajo de otros creadores, empezó a publicar videos con más frecuencia. Lo que inicialmente parecía un sueño lejano comenzó a tomar forma.
El gran punto de inflexión llegó a finales de 2022, cuando uno de sus videos alcanzó dos millones de reproducciones. En 2023 la viralidad se convirtió en una constante y, por primera vez, experimentó el reconocimiento del público.
«Me di cuenta de que algo estaba pasando cuando viajé a Cartagena y Santa Marta y la gente comenzó a pedirme fotos. No podía creer que me reconocieran por mis videos», cuenta.
Con la fama llegaron nuevas oportunidades. Pudo independizarse, viajar y cumplir metas que antes parecían imposibles. Sin embargo, también tuvo que aprender a convivir con una menor privacidad y una mayor exposición pública.
El salto a España
La decisión de emigrar no formaba parte de sus planes. Su madre y su pareja ya vivían en España, situación que terminó impulsándolo a iniciar una nueva etapa lejos de Colombia.
Aunque esperaba una adaptación sencilla, la realidad fue distinta. Las diferencias culturales, la soledad y la distancia de sus costumbres representaron un reto importante.
«Las calles tan solas, los horarios de los comercios y hasta algo tan simple como saludar al entrar a una tienda fueron cosas que me costó entender. Venía de una cultura muy diferente», explica.
A pesar de las dificultades, decidió permanecer y construir una nueva vida en Europa.
La batalla silenciosa contra la depresión
Detrás de los logros profesionales, Alejo atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida. La tristeza constante, el aislamiento y la pérdida de motivación comenzaron a afectar su día a día.
«Había momentos en los que no quería levantarme de la cama. No quería grabar videos ni ver a nadie. Sentía que no encontraba salida», confiesa.
Mientras sus seguidores veían a un creador sonriente y exitoso, él libraba una batalla interna.
«Era muy difícil conectarme a los lives o grabar contenido cuando por dentro sentía que me estaba muriendo. Apagaba la cámara y me ponía a llorar.»
Durante esa etapa encontró refugio en su fe, en el amor por su madre, en el apoyo de su pareja y en la responsabilidad de seguir construyendo su carrera.
El éxito en la televisión española
La vida volvió a sorprenderlo cuando recibió un mensaje inesperado del reconocido presentador español Jorge Javier Vázquez, quien le manifestó su admiración por el contenido que publicaba.
Meses después, ya instalado en España, recibió la invitación para participar en el programa «El Diario de Jorge», una experiencia que considera uno de los momentos más importantes de su carrera.
«Nunca imaginé salir en la televisión española. Fue un logro muy bonito y estoy muy agradecido con todo el equipo que me recibió con tanto cariño.»
Actualmente continúa desarrollando proyectos con marcas europeas y no descarta seguir creciendo dentro del mundo televisivo.
Un mensaje para quienes atraviesan momentos difíciles
Después de todo lo vivido, Alejo asegura que la mayor lección que le dejó la depresión fue comprender que siempre existe una salida.
«Crean siempre en ustedes. En el momento menos pensado van a lograr todo lo que sueñan. Hay personas que nos aman y quieren lo mejor para nosotros, aunque a veces no lo veamos.»
Hoy, cuando se apagan las cámaras, Alejo Peinado sigue siendo aquel joven soñador que nunca dejó de creer. La diferencia es que ahora sabe que cada lágrima, cada rechazo y cada obstáculo fueron parte del camino que lo llevó a convertirse en la persona que siempre soñó ser.


