Esta iniciativa, que ya había fracasado en cuatro oportunidades en el Congreso, es una oportunidad para que se comiencen a gestionar sitios contaminados y zonas altamente degradadas que generan graves problemas ambientales y de salud pública, y que se encuentran en todo el país. Con esta nueva ley, el país contará con los instrumentos para una gestión eficiente de estos espacios.
Dentro de los pasivos ambientales se encuentran las secuelas dejadas en los ecosistemas y en las comunidades aledañas por actividades extractivas como la minería, los hidrocarburos, el sector agrícola e industrial y antiguos botaderos de residuos, entre otros, que no cumplieron con estándares ambientales y por tanto no habían tenido un marco normativo para una gestión adecuada.
La Ley marca un hito para el país y es el inicio de un largo recorrido en el que se tendrán que elaborar inventarios, establecer planes de gestión y acordar guías técnicas para su caracterización, así como reglamentar el marco normativo, identificar actores, establecer mecanismos financieros y estructurar una política nacional y un comité del más alto nivel para emprender acciones prioritarias.
La existencia de esta ley allana un camino de justicia para saldar nuestras deudas ambientales, junto
con las comunidades y la naturaleza.
La aprobación de la ley por medio de la cual se establece la definición de pasivo ambiental y se fija la estrategia para su gestión marca un hito para el país y abre un camino de justicia para saldar nuestras deudas ambientales.
WWF Colombia destaca este logro⬇️ pic.twitter.com/mFptxzfzaQ
— WWF Colombia (@WWFColombia) June 29, 2023

