Por: Aze Cervantes
El Carnaval no empieza con golpes de tambor, ni con desfiles llenos de color. Comienza con palabras. Palabras que, durante 160 años, han marcado el inicio de la fiesta más grande de Colombia. Estas palabras, leídas con solemnidad y alegría, son las que encienden el espíritu del Carnaval de Barranquilla. La lectura del Bando es mucho más que una tradición: es el momento en que la ciudad entera respira al ritmo de la poesía, el humor y la historia. Para entender su trascendencia, es necesario retroceder en el tiempo y conocer cómo nació este evento que sigue encendiendo corazones generación tras generación.
En 1865, cuando Barranquilla todavía era un pequeño rincón del Caribe, el Bando nació como un acto formal. En una época en la que las decisiones se anunciaban públicamente porque no existían otros medios, José María García de la Calzada, alcalde de la ciudad, leyó por primera vez las reglas que regirían las festividades. Fue en la calle Ancha del Paseo Bolívar, Un espacio que luego sería testigo de muchos momentos históricos. Lo que comenzó como un anuncio administrativo pronto se transformó en un acto cargado de significado, marcando el inicio de lo que hoy es el Carnaval de Barranquilla.
La tradición de la lectura del Bando ha cambiado y evolucionado con los años, pero su esencia sigue intacta. En 1903, el Bando alcanzó un nuevo nivel de trascendencia cultural al ser leído por primera vez por un Rey Momo, José Consuelo De La Rosa, en el majestuoso Teatro Apolo. Este escenario no era cualquier lugar. En esa época, el Teatro Apolo era uno de los principales centros culturales de Barranquilla, un símbolo de la riqueza artística y social de la ciudad. Elegir este espacio para la lectura del Bando no fue una decisión al azar, sino una declaración de intenciones: el Carnaval ya no era solo una festividad local, sino una expresión cultural. José Consuelo De La Rosa, un hombre con gran influencia social y cultural en Barranquilla, entendió esta importancia y utilizó su rol como Rey Momo para consolidar la identidad del Carnaval. Su participación marcó un antes y un después, dándole al Bando un carácter más alegre y abierto, acercándolo a todos los estratos sociales.
Décadas más tarde, otro cambio revolucionó la tradición. Alicia Lafaurie Roncallo, en 1918, fue la primera reina en leer el Bando, rompiendo esquemas en una época donde las figuras femeninas aún no tenían el protagonismo que hoy disfrutan. Su lectura, realizada en la emblemática Plaza de la Paz, marcó el inicio de una nueva etapa en la que las reinas se convirtieron en las portadoras de las llaves de la ciudad, simbolizando la entrega del poder festivo. Desde entonces, el acto de la lectura del Bando ha sido inseparable de la figura de la Reina del Carnaval.
Desde entonces, el acto de la lectura del Bando ha evolucionado, convirtiéndose en una de las tradiciones más esperadas del Carnaval. Durante los años de su existencia, ha pasado por escenarios emblemáticos como el Paseo Bolívar, la Murillo con 38, la plaza San Nicolás, la plaza de La Paz,el Estadio Romelio Martínez y, en ocasiones especiales, al Estadio Metropolitano. En 2014, María Margarita Díazgranados Gerlein dejo una marca importante en la historia del carnaval al devolver el evento a la Plaza de la Paz, conectando nuevamente el pasado con el presente.
El Bando ha sido testigo de las transformaciones de Barranquilla, adaptándose a los tiempos y a los desafíos. Durante la pandemia de COVID-19, cuando el Carnaval fue suspendido en 2021 y postergado en 2022, su espíritu siguió vivo . Cada año, las palabras del Bando no solo anuncian el inicio de la fiesta, sino que también rinden homenaje a las raíces y personajes que hacen del Carnaval algo único. Desde los tributos al Joe Arroyo, Estercita Forero y Alci Acosta, hasta la celebración de nuestras tradiciones como el Río Magdalena, el Mar Caribe, la llegada de la influencia de los inmigrantes y las danzas patrimoniales, el Bando es un espejo que refleja lo mejor de nuestra cultura.
Este 2025, con el título Frenesí Barranquillero, la lectura del Bando celebra sus 160 años, guiada por la Reina Tatiana Angulo Fernández de Castro y el Rey Momo Gabriel Marriaga Tejada. Tatiana, heredera de una dinastía de reinas, no solo portará las llaves de la ciudad, sino que representará con orgullo el legado de todas aquellas mujeres que la precedieron. Marriaga, director de El Cumbión de Oro, aportará su experiencia y amor por las tradiciones al evento. En esta ocasión, el homenaje principal será para Shakira y su icónica frase “En Barranquilla se baila así”, que internacionalizó el orgullo y la alegría de nuestra ciudad. Además, las brisas decembrinas, transformadas en brisas carnavaleras, serán el hilo conductor de este evento que promete unir pasado, presente y futuro en un espectáculo inolvidable.
El Bando no es solo un anuncio. Es un acto literario que combina poesía, ironía y humor para conectar con la realidad de su tiempo. En sus líneas, se inmortalizan los dichos populares, los homenajes y las noticias que marcaron el año, con la intención de arrancar risas y encender el ánimo de los barranquilleros. Es una tradición que enseña a las nuevas generaciones el valor de nuestras raíces, como ocurre en el Bando Infantil, donde el Rey y la Reina de los niños celebran los valores que definen nuestra fiesta.
Hoy, más de un siglo y medio después de su primera lectura, el Bando sigue siendo el alma del Carnaval. Porque, en Barranquilla, el Carnaval no es solo una fiesta; es una forma de vivir, soñar y celebrar la vida. Y todo comienza con palabras. Palabras que, durante 160 años, han sido el latido de una tradición que no solo celebra el pasado, sino que proyecta el espíritu inquebrantable de Barranquilla hacia el futuro, donde cada verso y cada risa son un eco eterno de la alegría que define a su gente.

